Notas detalladas sobre problemas de pareja

Los comentarios negativos de otros niños le deprimen mucho e incluso llega a creérselos, volviendo de nuevo a preguntarnos a nosotros los padres sobre si será verdad lo que oye, pero muy reiterativamente.

Hace tiempo que quiero escribir para contar mi experiencia y por fin lo hago. Aunque en su momento no lo quería inspeccionar, hoy puedo sostener que he pasado por una depresión y la he superado. Ha sido un camino duro, pero al final del mismo veo que gracias a esta depresión he solucionado cosas que estaban dentro de mi y me estaban haciendo daño desde mucho antaño de caer en la depresión.

Este es singular de ellos. Les deseo que puedan decírselo a su pareja y que su pareja, a su tiempo, pueda expresárselo a ustedes. El poema se titula QUIERO:

La relación de pareja obedece a varias evacuación básicas y primarias: en primer sitio, al impulso o la penuria de “apego” o de “vínculo” afectuoso/amoroso (la falta de atinar y tomar bienquerencia, ternura, proximidad, calor, apoyo). La pareja constituye, aunque de forma no consciente, una Dorso al pasado amoroso, a aquella relación o vínculo de dependencia y seguridad que tuvimos primero con nuestra madre y luego con nuestro padre. O tal tiempo, en ocasiones, refleje la búsqueda de la relación que no tuvimos. En este sentido son muy interesantes los estudios sobre el “Apego”, que comparan el tipo de vínculo que se tuvo en la infancia con las figuras de referencia afectiva con el tipo de apego en base al que se produce la elección de pareja. La pareja constituye, aún, el entorno relacional privilegiado para crecer como persona individual. Aprendo con el otro, Sazonado con él. Dicen que los miembros de una pareja, al final, acabamos pareciéndonos. Con la pareja se va estableciendo un progresivo recreo de proyecciones mutuas. Le alabo lo que me gusta en mi, le esquema mi sombra, aquello que no me gusta de mi.

.. en definitiva, adivinar la oportunidad a la pareja de recuperar la fé en si mismos, entender el valor constructivo y de aprendizaje que supone la crisis que están viviendo, encontrarse a si mismos en un “proceso” de crecimiento, visualizar su momento de malestar desde la perspectiva de un zoom que amplia sus posibilidades y sus expectativas, tanto a nivel individual como de pareja-clan. Hay dos historias que utilizo en las terapias para entregar a individuos y parejas una visión más en perspectiva. La primera me llegó por internet y desconozco su autor. Se titula “La consejo de la polilla”.

La paciencia, tan necesaria en las relaciones humanas y, como no, en la relación de pareja, requiere una cierta conciencia de como me siento, requiere no dejarme llevar por el impulso, requiere pensármelo, como insignificante, dos veces antaño de “entrar al trapo”. A mi me gusta ver la terapia como como el arte de ayudar a la gente a cambiar “reacciones” por “respuestas”. La “reacción” es defensiva, compulsiva, impulsiva, inmediata y pone la responsabilidad fuera de unidad mismo, en el otro; la “respuesta”, en cambio, es más serena, más autorreflexiva, autorresponsable, más “diferida” en el tiempo (supone varias respiraciones completas de por medio y una toma de conciencia de cómo me siento, qué me ocurre, dónde me duele, porqué). Detrás de la reactividad impulsiva, se esconde casi siempre la identificación con un pensamiento, con un sentimiento, con un estado de ánimo, muchas veces inconsciente y relacionado con el pasado. Y está claro que nosotros no somos, o al menos no sólo somos “lo que pensamos”, no sólo somos “lo que sentimos”, no sólo somos “lo que hacemos”; ni siquiera sólo somos “lo que nos está ocurriendo aquí y ahora en nuestra relación de pareja”.

“La isla read more de los sentimientos”, una preciosa historia de Jorge Bucay, ilustra este tránsito doloroso en torno a una nueva oportunidad.

Y se quedó díGanador y díGanador midiendo la valor de la marca, para revisar si el proceso de hundimiento no era reversible... Pero la isla se hundía cada vez más...

.. El viejo catalizador del cambio en las relaciones es la aceptación total de tu pareja tal como es, dejando completamente de juzgarla y de intentar cambiarla”.

-"Es el único capaz de conseguir que el simpatía sobreviva cuando el dolor de una pérdida le hace creer que es imposible seguir. Es el único capaz de darle una nueva oportunidad al bienquerencia cuando parece extinguirse. El que te salvó, Inclinación, es El Tiempo....”

Como pudo, el Inclinación se acerco al yate del Orgullo y, una oportunidad mas, solicito ayuda. La respuesta fue una observación despectiva y una oleaje casi lo asfixia.

Raramente se plantea la consulta diciendo que “tenemos un problema” en emplazamiento de “somos un problema”. Siempre les digo a las parejas, que cuando llegan a la consulta están saturados por el conflicto y cansados e impotentes ante el círculo cicioso en el que se encuentran, que “ellos no son un problema” sino que “tienen un problema”. Ellos, en Caudillo, son “buena Clan” y, como dice mi amigo y admirado psiquiatra el doctor Jorge Barudy, seguro que “cada unidad hace lo que puede con lo que tiene”. “El problema es el problema, y no ellos”. Nuestro enemigo popular es el problema, no nosotros ni nuestras personalidades.

- Éste es el conjuro. No olvidéis lo que habéis gastado hogaño. Vosotros sois como el águila y el Duro.

Y se preguntarán ¿cuál es la opción?, ¿cuales son, como decía el título de la conferencia, esas “claves” de comunicación para una pareja que está en crisis? Y mi respuesta es que, paradójicamente, una de las claves de solución de la pareja pasa en gran parte por el respeto a la individualidad y a unidad mismo. La relación de pareja debe ser un complemento a la propia persona. Individuo no puede negarse a si mismo y diluirse en el otro. Si voy negando un dia sí y otro incluso una parte de mi mismo (una penuria, un deseo, un anhelo, un dolor), si sucesivamente te voy dando más de lo que puedo (“para que no te enfades”, “por los niños”, “porque espero que tú te des cuenta”, etc.

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